¿A qué tipo de desarrollo aspiramos?
La provincia Sánchez Ramírez dispone de una gran cantidad de recursos mineros y su extracción debe contribuir a mejorar las condiciones de vida de todos/as sus habitantes. Por lo que, el denominado 5% debe llegar a la provincia para ser invertido en el desarrollo integral y sostenible de todas sus comunidades. No podemos permitir que la condición succionadora del Estado dominicano continúe atrapando las riquezas locales y destinándolas hacia otras prioridades que no son las que tenemos los hombres y mujeres de esta demarcación territorial.
Ahora bien, los recursos económicos servirán para cambiar las condiciones de vida de las personas, dependiendo de las conceptualizaciones predominantes en los sectores que determinen la orientación de las inversiones.
Tradicionalmente, se considera desarrollo la construcción desagregada de obras físicas, esa visión responde principalmente al carácter clientelista de la inversión social. Este tipo de acción no tiene efecto trascendente en las condiciones materiales de la gente pues, en su generalidad resulta cónsona con salidas coyunturales o respuestas de corto plazo. Este tipo de práctica gerencial se aplica de espalda a los actores sociales y su participación es sometida a un régimen de cortapisas.
En la provincia Sánchez Ramírez se han iniciado varias experiencias de inversión social con fondos públicos y de verdad no han sido lo suficientemente exitosas y mucho menos sostenibles en el tiempo. Pasados los años, encontramos las obras abandonadas y las condiciones de vida de las personas conservan un status similar.
Por lo que, frente al advenimiento de una gran masa de recursos económicos debemos asumir una visión del desarrollo provincial que coloque en primera plana a las personas, donde la participación integral constituya un horizonte permanente. En tal sentido, es conveniente definir cuál es la provincia que queremos, donde estaremos colocados en los próximos veinticinco años, en términos de producción, generación de empleos formales, dinamización del mercado y producción de talentos.
Tenemos el desafío de pensar juntos el futuro de esta provincia. No podemos permitir que algunos secuestren el desarrollo. Es preciso ampliar los escenarios de encubamiento de las ideas, debemos ampliar la geografía cerebral, el camino a recorrer es preciso definirlo y caminarlo juntos.
Ahora bien, la unidad debe fundamentarse en la transparencia permanente, y en el predominio de criterios técnicos, dejando atrás las emotividades personales que solamente sirven para espantar a la ciudadanía. Es hora de acudir a una racionalidad horizontal, inclusiva, sumatoria, dialógica, que nos permita vernos el rostro y confiar en nuestras acciones.
Conviene entonces, abrir una mesa de diálogo que nos permita ir definiendo y creando las condiciones reales para la administración de los recursos que próximamente llegarán. Las autoridades y la sociedad civil deben superar sus limitaciones, a fin de demostrar que podemos construir juntos un futuro más promisorio.
En conclusión, entendemos que se debe realizar y asumir un plan de desarrollo provincial que incluya, entre otras cosas, la modificación de la Ley de Administración de los Fondos Mineros de la Provincia Sánchez Ramírez (FOMISAR) para hacerla más representativa en términos territorial y sectorial, es decir, donde estén representados todos los municipios y distritos municipales de la provincia.

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